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Pese a que su nombre puede dar lugar a confusiones, el Morro de Sao Paulo no se encuentra en la planicie paulista sino mucho más al norte, casi frente a Salvador Bahía, sobre la paradisíaca isla de Tinharé.
El Morro, a secas como le llaman los lugareños, día a día se convierte en un destino internacional exclusivo. Dotado de comodidades de primer nivel propias de los grandes centros urbanos, se circunscribe en cuatro manzanas que albergan restaurantes, pizzerías, heladerías, cafés, boutiques y hasta bancos. Fuera de ello, todo es playa, senderos y exuberante vegetación tropical sobre la cual no circula automotor alguno. Al Morro se llega vía Bahía por lancha rápida o catamarán, que realizan el pintoresco trayecto en horarios regulares.
Cuatro playas nombradas de modo ordinal se suceden en creciente grado que va de la juvenil animación a la casi absoluta soledad. La Primera playa es sobre la cual convergen el mayor número de pousadas y albergues. Una vez que baja la marea, la Segunda playa se transforma en un lagoon al estilo polinésico, donde los peces quedan durante algunas horas atrapados al resguardo de una barrera de coral que propicia el paisaje submarino. La Tercera y Cuarta playa combinan áreas de oleaje con sucesivos piletones y se encuentran entre las preferidas de quienes buscan alguna intimidad solariega.
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